LAS CUATRO ESTACIONES DE TRINIDAD MONTALVA: LA PRIMAVERA

“Que me digas que soy mágica lo encuentro el mejor cumplido que hay”, dice entre risas Trinidad Montalva (@bonjourtrini), cuando le alego que por su pelo rosado y los brillos alrededor de los ojos pareciera que estoy entrevistando a una hada. Le pido explicaciones, que justifique su estilo, algo que ni yo sé si me atrevería a hacer… “Era muy tímida de chica -comienza- y fue todo un trabajo botar eso, pero siento que en el fondo siempre fui así, solo que hoy se me nota más. Tengo el pelo rosado y me pongo brillos y digo lo que pienso, cuando antes vivía pidiendo perdón y permiso todo el tiempo”, dice y advierte: “Todavía me pasa, pero antes era un problema real”.

Nos juntamos en un conocido café de Providencia. El panorama es trillado, pero estamos contra el tiempo porque ella acaba de lanzar un videoclip y yo tengo que producir contenido. Después hablaremos de autogestión.

Escribió una canción sobre la primavera. “Pensé que podría tener una por cada estación. Esa es todo en chiste, la escribí en Estados Unidos y está en inglés, pero es como <<Ay, la primavera es tan bonita, está lleno de flores, pero te llenas de  alergias, hace frío después calor, en fin>>. Es una canción tierna porque melódicamente es como dulce, pero la letra es un webeo”. 

Como era de esperarse, Trinidad reconoce que desde que tiene memoria siempre hubo música en su casa y que era parte importante del cotidiano. Recuerda que sus papás, Aníbal Montalva y Begoña Osés, incluso demostraban un interés real por explicarle qué estaba sonando en cada momento. “Mi mamá es fanática de Silvio Rodríguez y mi papá de Deep Purple y Led Zepelin; los lugares comunes son más hippies: The Beatles, Peter Paul and Mary, Simon and Garfunkel o The Mamas & The Papas; y  también clásicos como Bach, Vivaldi, Mozart, etcétera”, cuenta.

“Debo haber tenido cinco o seis años cuando ví la primera Fantasía y quedé rayada, cosa rara porque era una película no tan infantil, pero fue automático. La veía y me fascinaba con lo que estaba escuchando. La música me marcó para siempre”. Sin embargo, su primera incursión musical no es hasta uno o dos años después, cuando le regalan un tecladito de una octava que venía con un libro de canciones sencillas: “Naturalmente me pegué a ese piano, tocaba todo el rato, me aprendí las canciones y empecé a entender lo más básico de la lectura”, dice Trinidad.  

A ese primer teclado le siguió otro un poco más grande “de esos típicos que incluían sonidos de distintos instrumentos y bases con ritmos como pre hechos”. Trinidad siguió tocando hasta que tiempo después sus papás le preguntaron si quería tomar clases formales y dijo que sí. También por ese entonces, cuando tenía diez años, recuerda que sus papás le preguntaron sobre adoptar una hermanita, a lo que también respondió que sí, aunque eso tardaría más.

“Entré a estudiar piano y teoría en la Escuela Moderna. En total estuve ahí como cuatro años. Fue maravilloso porque fueron mis primeros estudios formales y recuerdo la primera sensación de <<¡Sí, esto es!>>, de pertenecer. Me gustaban las clases de teoría, no así las de piano porque el profesor era brigido, de esos tipo Whiplash”, dice Trinidad en alusión a la película donde el profesor es un maltratador y sigue: “Casi me quita el amor al piano por lo pésimo que lo pasaba en clases, por las permanentes ganas de llorar y el ir solo a que me tratara mal. De hecho, me terminé yendo sin ningún plan, solo superada por la situación”.

Dos años después de aquella conversación con sus papás en la que le plantean expandir la familia, llega Juanita. “Me acuerdo del día que fuimos a buscarla, ella tiene unas margaritas maravillosas y cuando era guagua era deliciosa porque se reía todo el rato con estas margaritas preciosas (…) Siempre he encontrado bacán que me hubieran incluido en el proceso porque también pudieron no haberlo hecho. Todo se dio de forma muy natural. Siento que hay gente que tiene rollos, pero para mí no hay ninguna duda: mi hermana es mi hermana”.

“Nunca estuve a la moda ni fui popular, la Juani sí. Ella murió por Justin Bieber y la recuerdo con sus amigas haciendo posters para ir a verlo al hotel y ahora se muere de vergüenza, pero es real. Le tocó justo esa generación pop adolescente radio Disney. Ya más de grande ha ido refinando y cambiando su gusto, según yo, y hace no tanto tiempo me empezó a pedir recomendaciones de música. Ahora escucha más variado, rock o indie. Cuando tienes tanta diferencia de edad, mientras más creces más te encuentras”, concluye.

📸 @matiasleiva_fotografias

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