«GOD OF THE PIANO» Y «PERROS SIN COLA» EN SANFIC 2019

Hoy fue mi primer día cubriendo el Sanfic. Confieso que me levanté más temprano de lo necesario, porque la ansiedad por ver películas me sobrepasaba.

Caminé hacia el Hoyts Imperio. Al acercarme, estaba la puerta media abierta y transitaba solo el personal del cine: me sentí como un niño con el cine para mí solo.

Siendo las 10 am —y aún un tanto en las nubes— entro a la sala 3 para ver la primera película del día:

GOD OF THE PIANO (2019)
País: Israel
Escrita y dirigida por Itay Tar
Competencia Internacional

“Las raíces de la monstruosidad”
La historia comienza con Anat, pianista e hija de un gran músico, camino a dar a luz a su primogénito. Los planes de Anat se ven truncados cuando su hijo nace sordo.

Tar muestra un gran dominio de la atmósfera, similar al de su par rumano Cristian Mungiu.

La película explora, desde las raíces del horror, la monstruosidad que llevamos dentro de forma latente y que, en esta instancia, el director desata por completo.

Anat es capaz de todo por cambiar el destino de su hijo: convertirlo en un genio de la música sin importar el costo.

Un estudio sobre la relación entre madres e hijos, y qué sucede cuando se desea la perfección de los niños a toda costa. Tar lo lleva al límite.

Itay Tar parece sugerir que todos nacemos con un destino previamente escrito y, por más que existan episodios que intenten interrumpirlo, siempre llegaremos a cumplirlo.

Interesantísima película y, sin duda, un director que se debe seguir.

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Terminada la función a las 11.30 am, aún queda media hora para despejar la mente y ver la siguiente película de la jornada:

PERROS SIN COLA (2019)
País: Chile
Escrita y dirigida por Carolina Quezada
Competencia cine Chileno

«Catarsis»
Primer largometraje de Carolina Quezada, nombre que desde hoy jamás olvidaré porque, a partir de esta película, pretendo ver todo lo que haga.

Perros sin cola inicia con tres escenas clave donde Quezada aclara de inmediato la dirección en la que va:

1: “¡Todo a luca, sacar a luca!”, grita Jonathan en la calle. Uno de los transeúntes se le acerca y le dice: “Dame todo en luca. Dijiste que todo en luca”.

2: Jenny, mesera en un karaoke nocturno, está contando las monedas de sus propinas.

3: Rosario, la protagonista, se acerca a la cama de su madre diciéndole: “¿Tení’ monedas?”.

Ya sabemos la historia a la que entramos. Estos tres personajes, a los que se suma la mamá de Rosario, comienzan un viaje en medio de un barrio pobre de Antofagasta, donde los sueños parecen tener una barrera, donde la luca sirve para todo y en cada plano vemos las monedas que parecen juntarse con mucho esfuerzo.

La trama gira en torno al casamiento de Jenny, hermana de Jonathan y vecina de Rosario. Este evento es como agua en el desierto y todos los personajes parecen olvidar sus problemas por semejante acontecimiento. Sin embargo, el mismo matrimonio es el que genera la catarsis en los personajes, separando sus caminos de forma dura.

La cámara de Quezada sabe muy bien donde apuntar y los planos de las monedas se suceden con otros de muros rayados por un pueblo sumido en la miseria: “Este edificio está muerto, igual que las personas que viven en él”, se lee a lo lejos en una escena desde la micro.

Me quedé mucho tiempo meditando en eso cuando la vi: personas que transitan como espíritus sin destino, olvidados por el sistema, aferrándose a cualquier cosa por seguir sintiéndose vivos.

Escribo este análisis de la película desde el estómago porque siento que es una película filmada de la misma forma. Visceral y llena de rabia desde las imágenes hasta la música. Una joya que merece mucho donde quiera que se presente y, desde luego, una cineasta con un futuro inmenso.

Jornada de cine inmersivo, sensorial, crudo y con fuerza. Películas que, evidentemente, darán que hablar durante este Sanfic.